Hoy empezamos en el puerto de Lagos. Es una ciudad bonita y antigua con una historia rica, que incluye una conquista musulmana en el siglo VIII y el mercado de esclavos cubierto más antiguo de Europa, pero con sus callejuelas acogedoras de casas blancas, Lagos resulta encantadora. Esta localidad, más grande que las anteriores, ya está bastante animada un sábado por la mañana. Caminamos hacia el este siguiendo una playa larga y ancha. Al principio por una pasarela de madera muy bien hecha, pero cuando se acaba seguimos por la arena. Cerca del agua se camina bastante bien, la verdad. La playa está sembrada de conchas, así que enseguida estamos rebuscando tesoros en la arena. La playa sigue hasta Alvor y solo la interrumpe un río estrecho que desemboca aquí en el mar. Por desgracia no hay puente, así que tenemos que rodear una gran zona de marismas que se extiende tierra adentro. Es un bonito espacio 'Natura 2000'. Una combinación muy lograda de cultura y naturaleza: lagunas salobres, riachuelos y canales, zonas secas para el ganado, tierras de cultivo, criaderos de ostras y piscifactorías.
Pasamos junto a naranjos cargados de frutos grandes y anaranjados que parecen listos para la cosecha. No podemos resistirnos y probamos una: ¡súper jugosa, pero también súper ácida y amarga! Igual mejor dejarlas en el árbol un poco más... Con los racimos de plátanos que cuelgan de las plantas un poco más adelante está más claro que todavía les falta. Aún están verdes, pero con la gran flor roja al final son una preciosidad.
Por encima de esta zona de agua seguimos durante unos kilómetros una carretera grande. Por desgracia no hay senderos cerca, así que no queda otra. Eso sí, se avanza bien y pasamos junto a decenas de cigüeñas, algunos rabilargos revolotean entre los matorrales junto a la carretera y las cunetas vuelven a estar llenas de flores de primavera. Eso hace que también este tramo merezca la pena.
En cuanto dejamos la carretera grande volvemos a meternos enseguida en las marismas, para el último tramo hasta el camping de Alvor. Vemos muchas aves acuáticas sobre sus patas largas como zancos, vadeando el agua en busca de comida, pasa volando un martín pescador y al final ¡hasta vemos un grupo de flamencos! Qué zona tan bonita, muy distinta de la de los últimos días. Bastante más llana también, ¡pero otra vez espléndida! El Algarve es una zona preciosa para caminar







