Una primera etapa corta, pero espléndida, de nuestra travesía. Empezamos en el punto más al suroeste de la Europa continental: el faro del Cabo de São Vicente. Un sitio precioso para arrancar, esta construcción al borde de los acantilados sobre el océano, pero buena parte está cerrada por obras de renovación, así que enseguida nos ponemos en marcha rumbo al este. Los senderos discurren entre vegetación baja. Sobre todo arbustos, y aunque solo es 1 de febrero, aquí y allá ya se ven flores. Nos regalan una vista espectacular tras otra de los acantilados y el océano. Qué zona tan espléndida...
Hacemos una pausa al borde de las rocas y disfrutamos de estar de nuevo en camino. ¡Qué gusto!
Los senderos son de arena, con muchas piedras y raíces. ¡Hay que ir con mil ojos! Tras unos 7 kilómetros salimos a una carreterita asfaltada justo por encima de Sagres, que nos lleva de vuelta al camping, donde llegamos a los 8,5 km. La ventaja de esta etapa tan corta es que esta tarde tenemos tiempo de sobra para visitar el viejo pueblo de Sagres.
¡Un comienzo bueno y relajado para nuestro nuevo viaje! Estamos deseando hacer las próximas etapas por esta costa maravillosa.









